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Gigantes del Pleistoceno

Exhibición del Museo argentino de Ciencias naturales "Bernardino Rivadavia", agregada en 2013.

El período Pleistoceno es el último de los períodos geológicos anteriores al presente. Se suele considerar que el "presente" comienza hace diez mil años. Los geólogos llaman a esta época el Holoceno.

América del Sur está conectada con el resto del continente por el istmo de Panamá. Durante el Pleistoceno, hubo una serie de períodos glaciares, durante los cuales gran parte del agua sobre la tierra estaba en forma de hielo. Como es lógico, bajó el nivel de los mares. El "puente" de tierra estaba disponible para el paso.

Dijimos, sin embargo, que hubo varios períodos glaciares; por lo tanto, entre ellos hubo períodos interglaciares. En ellos, se derretía el hielo y subía el nivel de los mares. América del Sur quedaba transformada en una isla.

Mientras América del Sur estaba aislada, la evolución produjo en ella una fauna diferente de la de América del Norte. El orden de los desdentados (Edentata), representado en la actualidad por modestos peludos y mulitas, perezosos, y como gran atracción osos hormigueros, produjo durante el Pleistoceno formas gigantes, como los gliptodontes y los megaterios. Hoy en día, se tiende a colocar a estas formas fósiles en órdenes aparte.

Cráneo de gliptodonte:



 
He aquí el esqueleto restaurado del megaterio, y por detrás se ve una reconstrucción de la cabeza.

Los perezosos gigantes tenían las patas modificadas de tal manera que sostenían el cuerpo a modo de columnas. Esto parece obvio, pero si miran con atención a su amado perrito, verán que las patas de un animal no son como las patas de la mesa, y que toda la estructura es bastante elástica. Las patas de los megaterios tenían esta estructura:

Estos animales reciben el nombre de "gravígrados".



Cráneos de varias especies, en la muestra "Buenos Aires hace un millón de años".




La antigua presentación del megaterio, en un rincón de la sala de dinosaurios:


Los toxodontes pertenecían a un orden que no tiene representantes vivientes:



Lo mismo que el notoungulado Macrauquenia:



Al restablecerse por última vez el puente de tierra, pasó a América del Sur la llamada fauna invasora, proveniente de América del Norte. Por ejemplo, los ciervos:

También elementos faunísticos que creemos propios de América del Sur, como los camélidos.


En este cráneo se observan bien los dientes caninos; lo que vulgarmente se llama colmillos. Nótese que a pesar de la presencia de los caninos, hay un gran espacio entre los dientes de adelante, o incisivos, y los molares.

Esa disposición se ve todavía mejor en el cráneo de un caballo.


¿Usted pensaba que en nuestra pampas nunca hubo caballos hasta que llegaron los conquistadores? Pues la cosa es más complicada. Hubo caballos, peros e extinguieron.



Los caballos tienen un dedo único con una gran uña (llamada pezuña en castellano corriente), pero derivn de formas de cinco dedos, que corrían (presumiblemente) sobre el dedo del medio.

Acá está el esqueleto de la pata de una forma de tres dedos (género Merohippus):



Esta exhibicón, en un rincón de la sala de los dinosaurios, presentaba un Hippidion, caballo primitivo.


Pero los caballos con poca cosa comparados con los elefantes. Créase o no, hubo elefantes en la Pampa.


Los elefantes y sus parientes extintos forman el órden de los proboscídeos (Proboscidea), caracterizados por la presencia de una probóscide o "trompa" formada por la nariz y el labio superior alargados y fusionados.

Se han encontrado fósiles de protoelefantes muy curiosos, como esta especie con dientes en forma de pala:



Muchos proboscídeos fósiles eran más pequeños que los elefantes actuales, pero algunos eran todavía mayores que estos últimos. Este cuadro muestra la relación de tamaños con una figura humana.



Mandíbula de un proboscídeo:


Y el característico molar:



Las primeras poblaciones humanas en América del Sur convivieron con la fauna gigante y cazaron a los herbívoros. Los artistas del MACN plasmaron su visión de estas cacerías prehistóricas:



Busquen este mural cerca del esqueleto de elefante. Está un poco escondido.



Junto con los herbívoros, o tras ellos si se quiere, llegaron loa carnívoros propiamente dichos (orden Carnivora).

Otra vez encontramos cosas que nadie creería que hubo en la Pampa:

Osos:


Lobos:


Grandes gatos:



Obsérvense los largos caninos. Los dientecitos puntiagudos de adelante son incisivos. Seis en cada mandíbula.

Y sobre todo el tigre dientes de sabe Smilodon bonaerensis.



La cresta del cráneos prestaba inserción a los potentes músculos que accionaban los colmillos.


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Adriana OLIVA (Dra en Ciencias Biológicas)
Jefa del Laboratorio de Entomología forense
Museo argentino de Ciencias naturales


 
 

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